jueves, 3 de julio de 2014

VOGUE UK, VICTORIA BECKHAM Y EL RITMO DE LA MODA

Victoria Bekcham en portada de la edición británica de Vogue Agosto con un abrigo de lana.
Hace unos días Mango sorprendió a los más observadores por dos motivos, en primer lugar por la polémica veta de periodistas a su desfile, y en segundo lugar por presentar una colección de invierno cuando todas las firmas con las que participaba en la 080 de Barcelona presentaban verano. Esto último demuestra que los medios de producción de actuales dejan desfasado al antiguo ritmo de la moda, donde se presentaban dos colecciones por año con un intervalo de seis meses. Curiosamente, esta estrategia, obsoleta en mi opinión, es la que siguen llevando a cabo las casas más tradicionales de la moda. Pero quizás estemos siendo testigos de un cambio de poderes.

Tradicionalmente la clienta espera ansiosa la colección de su casa fetiche en París, Milán, o Nueva York, y decide en su foro interno durante ni más ni menos que seis meses las piezas que querrá adquirir una vez estén a la venta. Tras ese medio año llega el ansiado momento en el que puede comprar los artículos deseados bien en la tienda física o bien online, y tras haber calmado su fiebre consumista no tiene más remedio que aburrirse en la boutique durante los próximos meses viendo una y otra vez el mismo inventario exento de novedades.

Durante todo este tiempo en el que la consumidora de lujo ha esperado para poder tener en su poder el último grito de la moda, ha sido expuesta a clones y réplicas de las casas de moda low cost, mucho más rápidas en su producción, entrega, y presentación. Obviamente de menor calidad y carentes de originalidad, pero en la misma línea inspiracional que Louis Vuitton, Prada, Cèline o Gucci.

Diseñadores como Tom Ford han querido poner freno a esta locura, negándose a presentar su colección a la prensa con tan exagerada antelación. Burberry ha creado un sistema para poner en venta sus colecciones de manera online minutos después de su desfile. Y el resto de casas vuelcan cada vez más energías en sus colecciones resort y crucero, para ofrecer novedades a su clientela  habitual ante el sopor de encontrar sistemáticamente los mismos artículos en la tienda.

Las presiones que cadenas como Topshop, Zara, H&M, o la ya citada Mango, ejercen en las empresas de lujo son las responsables de que el loco calendario de la moda sea cada vez más incomprensible. Celebrities llevando adelantos del próximo verano en Diciembre, escaparates low cost con clones del próximo invierno adaptados al mes de Julio, y la gota que colma el caso, Victoria Beckham ocupando la portada de Vogue UK en Agosto con un abrigo de invierno. Podremos tirarnos de los pelos presentando y vendiendo colecciones en la época del año en que queramos, pero que invierno hace frío y en verano calor es un hecho de la naturaleza. Si perdemos el sentido común y el sentido utilitario que históricamente ha tenido el traje, la moda se convierte en un chiste caricatura de sí misma.

lunes, 30 de junio de 2014

NO ES ORO TODO LO QUE BRILLA, SON DEDALES DE 190 EUROS

Los Dedales de Oro, también conocidos como los Goya de la moda.
Es difícil estar al día entre tanta gala y tanto premio, pero parece que los premios conocidos como Dedales de Oro han levantado ampollas en las redes sociales, y no precisamente por su repercusión en la prensa on y offline (prácticamente inexistente), si no de una manera mucho más discreta y misteriosa, es decir por lo bajini.

Pocos se atreven a hablar abiertamente, pero voces en off y rostros pixelados de la red dejan escapar detalles un tanto escabrosos sobre la organización que preside honoríficamente Beatriz de Orleans. Según me transmiten algunas fuentes (entre las que se encuentran algunos galardonados) el número de Dedales de Oro de este año se ha llegado a cuadriplicar, con un total de 160 Dedales de Oro. Un hecho que no tiene por qué traducirse necesariamente en que el talento de la moda en España se haya cuadriplicado, pero que la gala duró desde las 21:30 hasta más allá de la 1 de la madrugada es una realidad.

Estos premios también conocidos como los Goya de la moda, se entregaron en el hotel Palace de Madrid, acompañados de una cena de 190 €. Desconozco si todos los asistentes pagaron por su cubierto (o por su premio, según se mire), pero mis informadores aseguran haber visto premiados acompañados de grupos de cinco y hasta seis miembros, lo que multiplicando asciende en algunos casos a más de mil euros, y dudo que el Palace haga precio de grupo. También se asegura que hubo galardonados que al negarse a pagar la polémica cena perdieron su derecho al premio que les reconocía su trabajo y talento, ya que apoquinar era la única condición para asistir a la gala.

La inimaginable suma de dinero que no me atrevo a calcular, se supone para fines benéficos, que no lo pongo en duda, lo que no está claro es si la propia organización y la agencia de comunicación Jacob Fitzgerald cobraron su trabajo o lo realizaron de manera altruista engrosando la suma que se destinaría al fin benéfico que desconozco.

La organización en cuestión a la que se destina la millonaria recaudación es un misterio, al igual que la lista de 160 premiados. Esto es algo que acusa especialmente uno de mis entrevistados, la poca o nula repercusión del gabinete de Jacob Fitzgerald (lo que me excusa de algún modo si la información no es correcta), a pesar de los numerosos premios de comunicación de los que presume su web, incluyendo el premio Pompidou de la Comunicación (sobre el cual me cuesta mucho encontrar información en internet). Unos dicen que no hubo periodistas en calidad de periodistas, otros que el photocall estaba desolado, algunos que no había nadie encargado del sitting...

Sin ánimo de ofender a ninguno de los premiados, opino que secretos a voces como el descontento general de los últimos Dedales de Oro sólo ayudan a la pérdida de credibilidad de la organización y por lo tanto la devaluación de sus premios. Entiendo que cada uno encuentre la mejor manera de promocionarse, y al igual que en el Paseo de la Fama de Hollywood te conceden la estrella previo pago, no me supone ningún dilema ético pagar por una cena de lujo (y menos cuando se destina a la beneficencia) a cambio de engrosar el currículum. Pero el secretismo, las voces en la sombra, los premiados que no llegaron a serlo, y la sobredosis de rumores venenosos en las redes sociales, hacen que el Dedal de Oro tenga valor fundido e implantado en la dentadura de algún rapero.
Kim Kardashian en el tercer libro de estilo de Carine Roitfeld presumiendo de dentadura dorada.

martes, 24 de junio de 2014

COOL HUNTING: CORNROWS (TRENZAS COSIDAS)

Tricia Miller, personaje de la serie de televisión Orange is The New Black, con trenzas cosidas o cornrows en inglés.
Hace unas semanas estuve enfermo, y me tragué la serie entera de Orange is The New Black, mucha delincuente, mucha bollera, y mucho Bronx, como a mi me gusta. Y aunque no sea Gossip Girl o Sexo en Nueva York, dentro de los márgenes que deja un uniforme de presidiaria es interesante ver cómo los personajes manifiestan sus estilos personales.

Las trenzas cosidas (o cornrows en inglés) es un peinado originalmente reservado a negras (gente de color por si alguien se ofende), y muy curiosamente en mi búsqueda por la red he encontrado muchos comentarios en contra de blancas que se apuntan a esta tendencia. El colmo del racismo, teniendo en cuenta que los comentarios están escritos por negras que se niegan a romper con los clichés y se empeñan en diferenciarse. ¿Quién es nadie para atribuirse la exclusividad de un peinado?

Toda tendencia, por minoritaria que sea, origen de subculturas y tribus marginales, puede llegar a lo alto de la pirámide de la moda y hacer girar los engranajes de una industria en constante evolución. El cómo el cuándo y el dónde se dan las condiciones ideales para que este cambio se produzca siguen siendo un misterio, mientras tanto yo disfruto del show.

martes, 17 de junio de 2014

RIHANNA, MEL OTTENBERG, Y EL CFDA

Poesía. El alambrado de Melilla y las burbujas Freixenet. Obra del estilista Mel Ottenberg, aunque Rihanna no lo necesite porque ya es una "fashion icon".
En un principio estaba limitada a las mujeres ricas, con la democratización del prêt-a-porter pasaba el legado a la juventud, y ahora parece que la moda está regida por celebrities. Cantantes, actrices, empresarias, sea cual sea su ciencia, las celebrities sufren automáticamente la presión de la prensa de moda y se ven obligadas a interesarse por ella. Bien es cierto que necesitamos roles e ídolos a los que admirar, ejemplos que seguir, pero extrapolar la moda a cualquier disciplina es un error.

Todos tenemos nuestras debilidades, y que le den un premio a Rihanna como icono de la moda me deja frío. Soy de los que piensan que el hecho de ser camaleónico no es una virtud, si no una falta de personalidad. Rapera, punk, gótica, rockera, blanca, negra, badgirl, heroin chic,... Lo único que tienen en común todas estas Rihannas es la desesperada urgencia de llamar la atención y crear polémica. Gustos personales aparte, lo que no llego a comprender es que el CFDA (Council of Fashion Designers of America), dedicado a reconocer y premiar el trabajo de los profesionales de la moda, pase por alto el nombre de Mel Ottenberg, el estilista en la sombra de Riri, y prefieran darle el premio a un maniquí hueco.

A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Es como si a la Maja Desnuda le dan un premio a mejor pintora. No perdona, eso lo ha pintado Goya. Ya, pero como la que sale en la foto es la Maja, el premio se lo lleva ella, además es mona y adorna. ¡Chúpate esa mandarina! Obviamente tiene mucha más repercusión entregarle el premio a un líder como Rihanna que a Mel Ottenberg, que al fin y al cabo es desconocido para el público general. ¿Pero acaso no es labor del CFDA hacer visible y digno el trabajo de los profesionales del circuito? Se siente, ética y moda son antónimos, y más aún cuando hay intereses económicos de por medio.
La Maja Desnuda, de Francisco de Goya (1746-1828). Museo del Prado de Madrid.