viernes, 1 de agosto de 2014

ARRITIMA, EPILEPSIA Y STEVEN MEISEL

Isabeli Fontana y Timo Nuñez en la portada de Vogue Italia Agosto 2014 obra de Steven Meisel.
Como yo no soy ni guapo ni listo, qué consuelo me queda que ser gracioso. El humor es un arma subestimada en mi opinión, necesaria para afrontar los problemas y muy útil para alcanzar objetivos. ¿A quién no le gusta que le hagan reír?

Entre la vanidad, el cinismo, y el fingido complejo de superioridad de la moda, es el humor un recurso desconocido para muchos. Dentro de la monótona masa gris destacan diseñadores como Jean Paul Gaultier o Alber Elbaz, capaces de reírse hasta de su sombra, o fotógrafos como en este caso Steven Meisel.


Españoladas aparte, el primer video es la versión virtual de la portada de Vogue Italia para este mes de Agosto. Isabeli Fontana tocando las castañuelas como una robota ortopédica, enjoyada como María Félix (que por si hay dudas era mexicana, no española), y con atrezzo humano de fondo, Timo Nüñez reducido a hombre objeto. ¡ARTE!


Seguro que muchos recordaréis este segundo video, la campaña de Lanvin para otoño-invierno 2011/2012, con Raquel Zimmermann y Karen Elson bailando lo más desincronizadas posible a ritmo de Pitbull. La simetría del decorado, los movimientos sincopados y repetitivos, y el sentido del ritmo de una tortuga tetraplégica hacen de este comercial una de las mejores obras de Steven Meisel.


Por último una colección que recuerdo especialmente con cariño por haber vivido su boom platanero y chachachá en Nueva York, primavera-verano 2011 de Prada. Era la primera vez que aparecían las gafas Minimal Baroque, que hoy en día son parte de su colección permanente, y los zapatos con plataforma de esparto que han sufrido el mismo destino. Steven Meisel se encargó de fotografiar la campaña y dirigir un video que definiría como epiléptico, con Maria Carla Boscono y Arizona Muse haciéndole el amor a sus bolsos y estolas multicolores en un baile que no se si es tribal o fruto de un exorcismo en directo.

jueves, 31 de julio de 2014

BELLEZA: HETEROCROMÍA

Los estándares de belleza, sobre todo los femeninos, se han visto drásticamente cambiados a lo largo de la historia. De la Venus de Milo a Kate Moss, las mujeres se han sometido a diferentes cánones no para gustarse a sí mismas ni para gustar a los hombres, si no para sentirse integradas en el artificialmente creado sistema al que pertenecen.

La simetría, las proporciones, el número áureo, o la serie de Fibonacci, son pautas clásicas que determinan la belleza en un sentido general, pero una vez leí que no nos enamoramos de la perfección, si no de las imperfecciones. Al igual que en la oscuridad brillan más las estrellas, es en el defecto donde encontramos la belleza.

La heterocromía es una anomalía, genética o adquirida,  por defecto o por exceso de melanina, el pigmento que da color a nuestra piel y al resto de células, dando como resultado un ojo de cada color. Esta rareza puede ser total o parcial, central o radial, pero en cualquier caso esta llamativa y rara malformación supone una de las más fascinantes y singulares excentricidades de la belleza humana.

La belleza está en los ojos que la miran, en los labios que la besan, y en el alma que la siente que la vive.
Las actrices Kate Bosworth y Mila Kunis, quizás los ejemplos más populares de heterocromía.

jueves, 3 de julio de 2014

VOGUE UK, VICTORIA BECKHAM Y EL RITMO DE LA MODA

Victoria Bekcham en portada de la edición británica de Vogue Agosto con un abrigo de lana.
Hace unos días Mango sorprendió a los más observadores por dos motivos, en primer lugar por la polémica veta de periodistas a su desfile, y en segundo lugar por presentar una colección de invierno cuando todas las firmas con las que participaba en la 080 de Barcelona presentaban verano. Esto último demuestra que los medios de producción de actuales dejan desfasado al antiguo ritmo de la moda, donde se presentaban dos colecciones por año con un intervalo de seis meses. Curiosamente, esta estrategia, obsoleta en mi opinión, es la que siguen llevando a cabo las casas más tradicionales de la moda. Pero quizás estemos siendo testigos de un cambio de poderes.

Tradicionalmente la clienta espera ansiosa la colección de su casa fetiche en París, Milán, o Nueva York, y decide en su foro interno durante ni más ni menos que seis meses las piezas que querrá adquirir una vez estén a la venta. Tras ese medio año llega el ansiado momento en el que puede comprar los artículos deseados bien en la tienda física o bien online, y tras haber calmado su fiebre consumista no tiene más remedio que aburrirse en la boutique durante los próximos meses viendo una y otra vez el mismo inventario exento de novedades.

Durante todo este tiempo en el que la consumidora de lujo ha esperado para poder tener en su poder el último grito de la moda, ha sido expuesta a clones y réplicas de las casas de moda low cost, mucho más rápidas en su producción, entrega, y presentación. Obviamente de menor calidad y carentes de originalidad, pero en la misma línea inspiracional que Louis Vuitton, Prada, Cèline o Gucci.

Diseñadores como Tom Ford han querido poner freno a esta locura, negándose a presentar su colección a la prensa con tan exagerada antelación. Burberry ha creado un sistema para poner en venta sus colecciones de manera online minutos después de su desfile. Y el resto de casas vuelcan cada vez más energías en sus colecciones resort y crucero, para ofrecer novedades a su clientela  habitual ante el sopor de encontrar sistemáticamente los mismos artículos en la tienda.

Las presiones que cadenas como Topshop, Zara, H&M, o la ya citada Mango, ejercen en las empresas de lujo son las responsables de que el loco calendario de la moda sea cada vez más incomprensible. Celebrities llevando adelantos del próximo verano en Diciembre, escaparates low cost con clones del próximo invierno adaptados al mes de Julio, y la gota que colma el caso, Victoria Beckham ocupando la portada de Vogue UK en Agosto con un abrigo de invierno. Podremos tirarnos de los pelos presentando y vendiendo colecciones en la época del año en que queramos, pero que invierno hace frío y en verano calor es un hecho de la naturaleza. Si perdemos el sentido común y el sentido utilitario que históricamente ha tenido el traje, la moda se convierte en un chiste caricatura de sí misma.

lunes, 30 de junio de 2014

NO ES ORO TODO LO QUE BRILLA, SON DEDALES DE 190 EUROS

Los Dedales de Oro, también conocidos como los Goya de la moda.
Es difícil estar al día entre tanta gala y tanto premio, pero parece que los premios conocidos como Dedales de Oro han levantado ampollas en las redes sociales, y no precisamente por su repercusión en la prensa on y offline (prácticamente inexistente), si no de una manera mucho más discreta y misteriosa, es decir por lo bajini.

Pocos se atreven a hablar abiertamente, pero voces en off y rostros pixelados de la red dejan escapar detalles un tanto escabrosos sobre la organización que preside honoríficamente Beatriz de Orleans. Según me transmiten algunas fuentes (entre las que se encuentran algunos galardonados) el número de Dedales de Oro de este año se ha llegado a cuadriplicar, con un total de 160 Dedales de Oro. Un hecho que no tiene por qué traducirse necesariamente en que el talento de la moda en España se haya cuadriplicado, pero que la gala duró desde las 21:30 hasta más allá de la 1 de la madrugada es una realidad.

Estos premios también conocidos como los Goya de la moda, se entregaron en el hotel Palace de Madrid, acompañados de una cena de 190 €. Desconozco si todos los asistentes pagaron por su cubierto (o por su premio, según se mire), pero mis informadores aseguran haber visto premiados acompañados de grupos de cinco y hasta seis miembros, lo que multiplicando asciende en algunos casos a más de mil euros, y dudo que el Palace haga precio de grupo. También se asegura que hubo galardonados que al negarse a pagar la polémica cena perdieron su derecho al premio que les reconocía su trabajo y talento, ya que apoquinar era la única condición para asistir a la gala.

La inimaginable suma de dinero que no me atrevo a calcular, se supone para fines benéficos, que no lo pongo en duda, lo que no está claro es si la propia organización y la agencia de comunicación Jacob Fitzgerald cobraron su trabajo o lo realizaron de manera altruista engrosando la suma que se destinaría al fin benéfico que desconozco.

La organización en cuestión a la que se destina la millonaria recaudación es un misterio, al igual que la lista de 160 premiados. Esto es algo que acusa especialmente uno de mis entrevistados, la poca o nula repercusión del gabinete de Jacob Fitzgerald (lo que me excusa de algún modo si la información no es correcta), a pesar de los numerosos premios de comunicación de los que presume su web, incluyendo el premio Pompidou de la Comunicación (sobre el cual me cuesta mucho encontrar información en internet). Unos dicen que no hubo periodistas en calidad de periodistas, otros que el photocall estaba desolado, algunos que no había nadie encargado del sitting...

Sin ánimo de ofender a ninguno de los premiados, opino que secretos a voces como el descontento general de los últimos Dedales de Oro sólo ayudan a la pérdida de credibilidad de la organización y por lo tanto la devaluación de sus premios. Entiendo que cada uno encuentre la mejor manera de promocionarse, y al igual que en el Paseo de la Fama de Hollywood te conceden la estrella previo pago, no me supone ningún dilema ético pagar por una cena de lujo (y menos cuando se destina a la beneficencia) a cambio de engrosar el currículum. Pero el secretismo, las voces en la sombra, los premiados que no llegaron a serlo, y la sobredosis de rumores venenosos en las redes sociales, hacen que el Dedal de Oro tenga valor fundido e implantado en la dentadura de algún rapero.
Kim Kardashian en el tercer libro de estilo de Carine Roitfeld presumiendo de dentadura dorada.