martes, 5 de octubre de 2010

5.10.2010 los pecados de Lara Stone

Quiero purgar mi pecaminosa vida confesándome entre Steven Klein y Lara Stone. No han sido simples errores, han sido pecados.


Confieso que no he sabido contener mi deseo, que por mi mente han pasado fantasías que ni Tarantino sería capaz de imaginar, que he confundido el amor libre con el libertinaje, que no he sido coherente con mis actos, que me he abandonado a mis instintos animales, y que no he sabido mantener mi castidad. No conozco el dominio de mí mismo, y alguna vez eso me ha hecho perder parte de mi dignididad. Lujuria.Confieso haber comido sin hambre, haber bebido sin sed, y haber follado sin ganas. He tomado lo que he querido sin ponerme límites. Soy consciente de que mis propios excesos me hacen daño a mí mismo, pero aún así no he sabido parar. Gula.Confieso haber rendido culto al espejo, haber adorado a otro Dios que no es si no mi ego, un amor propio exagerado, constantemente he buscado atención inmerecida. Me he sentido sobrenatural, y no he sido capaz de afrontar las cosas con humildad. Soberbia.Confieso haber tenido más de lo que necesitaba, que he querido acumular riquezas y pasiones, que para mí el fin siempre ha justificado los medios, y he conseguido lo que quería al precio que fuera. En lugar de haber sido generoso, he sido egoísta, lo único que he compartido ha sido material. Avaricia.Confieso haber sentido celos, que he querido lo que no tenía y ni siquiera me pertenecía. Que no he respetado las normas, y he sentido odio irracional hacia quién poseía lo que yo no podía. Los éxitos de los demás no me han alegrado, al contrario, me han hecho sentirme desgraciado. Envidia.Confieso haber sentido una desgana espiritual, física, y sentimental. Que no he hecho lo que debía en su momento porque era más cómodo verlo desde fuera con unas palomitas. Que preferí eludir mis verdaderos deberes, deseando que se resolvieran por sí solos. Que cuando tuve que acudir con rapidez, he llegué tarde y apático. Pereza.Confieso haber sentido odio y rabia cuando las cosas no han salido como yo pedía. Que me he tomado la justicia por mi mano. Que he perdido la serenidad y he cometido actos de los que me he arrepentido más tarde. Ira.

Es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.

PD: he utilizado por primera vez el sistema de etiquetas.