Sarah Burton pasa la prueba de fuego. Después de haber sido discípula del mismísimo Lee Alexander McQueen, le toca jugar su mejor carta. Para los que no creyeron en ella, el desfile que ha presentado esta semana en París ha sido una declaración de intenciones.
Sarah Burton continúa con el juego de la inocencia bucólica, ambientes rurales, trenzas imposibles, y maquillaje natural.
Inspirada en la naturaleza más campestre; espigas, rafia, mariposas, plumas, y pelos a modo de fleco.
Sigue sin renunciar al animal-print, simetrías que se asemejan a la piel de animales exóticos, y que puestos pasan a convertirse en una segunda piel para quien lo lleva.
Mantiene esas obras de ingeniería que Alexander McQueen llamó zapatos. Botines con tachuelas, con hebillas gigantescas, espigas de tobillera, mariposas en el empeine, y tacones que parecen olas.
Sarah Burton da tres claves: motivo animal, blanco total, y negro total. ¿Difícil?
Las formas son femeninas, pero futuristas. Son falsas formas, artificiales, que despistan y dan aspecto de mujer de otro planeta. Mujeres con aspecto sensible, pero dispuestas a desnudarte con una mirada.
Muchos vestidos armados, una coraza para la mujer, bajo la que se siente protegida, o la fiera de la jungla que esconde su corazón.
Vestidos cortos por delante y largos por detrás. Sorprende convirtiendo 3 ó 4 cinturones seguidos para formar un corsé.
El backstage ya lo habéis visto, el desfile lo podéis ver aquí. Yo lo recomiendo.
Las formas son femeninas, pero futuristas. Son falsas formas, artificiales, que despistan y dan aspecto de mujer de otro planeta. Mujeres con aspecto sensible, pero dispuestas a desnudarte con una mirada.
Muchos vestidos armados, una coraza para la mujer, bajo la que se siente protegida, o la fiera de la jungla que esconde su corazón.
Vestidos cortos por delante y largos por detrás. Sorprende convirtiendo 3 ó 4 cinturones seguidos para formar un corsé.
El backstage ya lo habéis visto, el desfile lo podéis ver aquí. Yo lo recomiendo.
PD: este puente voy a pasarlo en un spa en Córdoba, y tener el privilegio de ser de los primeros en hacer la visita nocturna de la mezquita que inauguraron los Príncipes de Asturias el jueves. Voy a renacer, y no sé si rebautizarme.