martes, 26 de abril de 2011

Sin Dios, sin patria y sin norte.

Asumiendo la soledad como un carácter propio del ser, entiendo que sentirse salvaje (eufemismo de incomprendido e inadaptado) puede funcionar como un interesante rasgo parte de una magnética personalidad. Sentirse desubicado en las dimensiones espacio tiempo, deseando haber nacido en los años 50, por ejemplo, o haber habitado bajo la piel de un excéntrico Lord inglés, alimentan ese sentimiento de no pertenecer a nada. Por naturaleza eres hostil y desconfiado, no te encuentras en tu hábitat, te sientes criado en cautividad, como una flor transplantada. No necesitas la admiración o la aceptación de otros. eres la ley, la última palabra es tuya, y cualquier argumento contrario carece de importancia. No sigues normas, porque no se hicieron para , se hicieron para la masa.