Alexander McQueen está en el cielo llorando lagrimitas de felicidad cuando mira abajo y ve a su confidente, ahora directora creativa de la marca, Sarah Burton, reinventando el punk inglés. La última de Burton (además del vestido de novia de Kate Middleton) ha sido una colección de pañuelos de seda que ha llamado "God Save McQueen" (muy patriótico) que recoge la fascinación/obsesión del fundador por las calaveras.
