viernes, 16 de diciembre de 2011

CHIVATAZO: venta especial de DAVID DELFIN

Yonkis con estilo (II): LINDSAY LOHAN para PLAYBOY

¡Qué me gusta a mí un juguete roto! Mi día ha empezado cuando aún no me había levantado de la cama, y estaba leyendo el periódico desde el iPad. Y entre una cosa y otra leo un artículo de Michelle Williams, de la película "My Week with Marilyn", de una subasta de no sé qué leches de la tentación rubia, y llego a la información más interesante que podía contener el artículo: ¿Lindsay Lohan ha posado para Playboy emulando a la Monroe? Bravo, bravo, y bravo. Ya ha cumplido uno de los dos sueños de mi vida. El segundo es ser ángel de Victoria Secret.
Es que la revista Playboy es un poco "lo more" para posar desnuda, es tan siglo XX, que ya ni es una revista ni es porno, es un artículo de culto, un icono de la cultura pop, y una pegatina en cualquier coche cani que se precie. Y cuando algo tan sofisticado llega a los chonis, es sublime. Pokeras que se denigran a sí mismas con conejitos playboys en la camiseta, en las bragas, en un cojín, en un estuche de tres pisos, en un charm para el móvil, en la colcha de su cama,... y tatuárselo ya es arrancar en quinta, lo more de lo more. Di que sí nena, con un par de huevos.
Debería haber empezado confesando mi terrible magnetismo por la Lohan, un icono punki del siglo XXICárcel, drogas, lesbianismo, dramas familiares, alcohol, malas compañías, robos, anorexia, y lo más importante, ha tenido el pelo de todos los colores: rubio, moreno, castaño, pelirrojo, albino, canela, ... ¿Y eso no es bonito? Lo mejor de ella, es que realmente no se dedica a nada de provecho, pero editoriales, editoriales hace por un tubo. Debe de ser la adoración al fracaso lo que me mueve, al margen de la monstruosa energía sexual que ya rezumaba por los poros de su piel cuando era una teen y protagonizaba Chicas Malas. Es como mirar un tsunami: un desastre natural, ¡pero ojú qué poderío!
La que fue musa de Karl Lagerfeld (como cualquier otra politoxicómana), clienta de Rachel Zoe (como cualquier otra politoxicómana), mejor amiga de Paris Hilton (como cualquier otra politoxicómana) y diseñadora para Ungaro (que no lo levanta ni Dios), merece toda mi devoción, por hacer del caos un arte, porque se puede ser una yonki con estilo, porque es una rebelde de corazón, y porque le da la gana enseñar las tetas (que tanto dinero le han costado) en la portada de Playboy.





¡Un trono para Lindsay en Mujeres Hombres y Viceversa YA!