martes, 20 de marzo de 2012

Harper's Bazaar, la Feria de Abril, y los tópicos españoles

Izabel Goulart fotografiada por Nico para Harper's Bazaar España.
Una vez leí que Camilo José Cela se refería a la siesta como el "yoga ibérico" en tono jocoso, y no pude sentirme más maravillado. Nos esforzamos en importar costumbres novedosas y adoptar corrientes que triunfan en países claramente más desarrollados, subestimando e incluso a prescindiendo de nuestro propio folklore. A raíz de nuestro complejo de inferioridad respecto a otras naciones, nos parece más atractiva, más moderna, y más vanguardista, cualquier tendencia que nazca de nuestra frontera hacia al norte. Así nos resulta más glamuroso brindar con champagne francés que con vino español, por ejemplo. Huímos de nuestra tradición no solo rechazando, si no también condenando, el cine español, la moda, o la música. Cierto es que en el exotismo y la extrañeza de lo extranjero, podemos encontrar la seducción, pero no es nuestro caso. Los españoles tomamos por referente otras culturas, por la inseguridad que tenemos en la nuestra propia.

Sorprendentemente, el carácter global que determina al siglo XXI, tiene como efecto rebote hacernos volver cada vez con más ahínco e insistencia a nuestras raíces. Y en la moda no existe la excepción. Ya hemos visto cómo numerosos diseñadores, no sólo españoles si no internacionales, han comenzado una regresión a sus raíces reinventando la tradición. Muestra de esto último es la portada del número de Abril de la edición española de la revista Harper's Bazaar. Aún así la portada me parece un tanto incoherente, en tanto que el estilismo está claramente inspirado en los trajes de luces, y el titular que mejor se lee es "Feria de Abril", pero la modelo es brasileña, y la chaqueta es del italiano Emilio Pucci.

¿Tan difícil nos resulta confiar en nosotros mismos?

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