martes, 6 de marzo de 2012

Reflexiones sobre la belleza

No puedo estar más de acuerdo con la clásica expresión de "la belleza está en el interior". Puedes tener unos rasgos perfectos, unas proporciones áureas, una juventud deslumbrante, una simetría babilónica, pero nada de eso garantiza tener ese "je ne sais quoi" tan cautivador y atractivo. En cambio, puedes no seguir ningún canon de belleza, e inexplicablemente resultar arrebatadora. Son esas las personas que nos fascinan y que ejercen un enigmático magnetismo sobre nosotros. La sensualidad, la simpatía, la congruencia, la creatividad, la inteligencia, la gracia, la integridad, la sensibilidad, o la personalidad, se revelan mucho más seductoras que una nariz perfecta, unos labios carnosos, o un cutis inmejorable. Prueba de ello son modelos como Lindsey Wixson, Daphne Groeneveld, o por supuesto, Kate Moss. Ninguna de ellas respeta los ideales de belleza clásicos, pero gozan de un aura de hechizo que nos embelesa y nos obnubila. Ya quedaron atrás los cánones que dictaban qué era bello y qué no. Ahora es momento de disfrutar de esta libertad, y presumir de nuestras arrugas, nuestras canas, esos kilos de más, nuestras espinillas, nuestra ortodoncia, nuestras estrías, al fin y al cabo de lo que hasta ahora se habría considerado un defecto genético. Es sorprendente cómo la seguridad en uno mismo es mucho más atractiva que una 90-60-90, unos abdominales de acero, o una melena de aúpa. La belleza no está en la perfección, si no en la naturalidad.
 La belleza no tiene normas.

Stella McCartney, los Juegos Olímpicos, y el triángulo del color

La hija de Paul McCartney, dejó de ser la hijísima hace mucho tiempo para convertirse en Stella McCartney, una diseñadora con nombre propio independientemente del apellido. En esta última ocasión vuelve a sorprendernos con su elegancia y austeridad, creando una relación triangular entre los colores azul klein, blanco y negro.
Liu Wen, Karlie Kloss, y Joan Smalls, en blanco, azul y negro. Un estilo minimal deluxe entre lo cosmopolita y lo rural.
Como todos a lo largo de nuestras vidas haremos alguna vez, Stella comienza a separarse de la ciudad, de la teconología, de la modernidad, y busca inspiración en el campo, en los tejidos clásicos como el punto, y en las formas tradicionales de la mujer. Es por eso que los únicos motivos que se conceden en esta templada colección, son los botánicos; flores y hojas dispuestas simétricamente de manera gentil. Un equilibrio entre el día y la noche, la ciudad y el campo, lo clásico y lo moderno.
Dicen que la McCartney es una de las diseñadoras que más comprende a las mujeres a la hora de trabajar. Sus clientas son fieles a la marca porque la diseñadora no les da únicamente lo que quieren, si no también lo que necesitan. Respeta mucho la forma de la mujer, y en esta colección lo ha manifestado ensanchando las caderas, esculpiendo los hombros, y afinando las cinturas, algo que sin duda favorecerá a muchas.
Anja Rubik, Zuzanna Bijoch, y Natalia Vodianova, la musa de Stella McCartney (que yo la veo cada vez más fea).
Es bien sabido que Stella McCartney será la responsable de realizar los uniformes para las Olimpiadas de Londres, y no sé si es mi subconsciente, pero en estos últimos vestidos veo mucha influencia deportiva. ¿Os imagináis a una tenista jugando con estos vestidos? Desde luego que si los olímpicos se visten de Stella McCartney pienso seguir estos juegos más que nunca.