sábado, 5 de mayo de 2012

Atelier Versace, curvas, y la Cámara Sindical de la Alta Costura

Hace unos días estuve discutiendo sobre si Versace hacía alta costura o no a día de hoy. Llevaban años respetando el legado de Gianni en la haute couture, pero desde 2004 Versace dejó de participar en la semana de la alta costura. Sorprendentemente, este año Donatella se ha agarrado los machos, y con la manta en la cabeza ha presentado una colección de alta costura en el Ritz de París.
Con la voz de Maria Callas de fondo, Daria Strokous, Kati Nescher, Karlie Kloss, y Maud Welzen, vestidas de un futurista gris perla.
Participar en la alta costura no es algo que se decida de la noche a la mañana. No es un capricho de Donatella (marinera) querer formar parte de una banda de la moda por poco extinta.
La haute couture está protegida y regulada por la Cámara Sindical de la Alta Costura de París, con normas tan extravagantes como tener un atelier en París con al menos 20 artesanos a tiempo completo, poder vender únicamente un diseño de cada prenda de cada colección por continente, presentar cada temporada ante la prensa de París una colección de al menos 35 diseños para su uso de día y de noche, o diseñar ropa bajo pedido y a medida para clientes privados.
La apuesta más refrescante con Kasia Struss, Lindsey Wixson, y Karmen Pedaru. Desafortunadamente muy alejado de lo que pudimos encontrar en H&M. 
La gracia de Versace es que en menos de un año ha pasado de H&M a la haute couture. No hay hándicaps para que una amante de Versace pueda disfrutar de su estilo único.
En la colección de alta costura descubrimos una segunda piel, sexy (si no, no sería Versace) y pegada al cuerpo. Una forma acentuada con metal dorado, que subraya las eternas curvas femeninas. Hombros exagerados, y caderas con algún centímetro de más. Con un pie en los años dorados de Thierry Mugler, y otro en el futurismo de Metropolis, Donatella da la talla en el circuito de la alta costura. La pena es que únicamente se estimen 400 clientas de haute couture en el mundo, y me juego el cuello a que la mitad son jequesas burkirizadas.